Pues si eres una persona normal es tan fácil como buscar uno igual o muy similar y ponerlo, arreglao, ese abrigo tan requeteprecioso que tienes ya está good as new, para llevarlo bien dignamente.
Ahora, que si sufres en tus carnes la invasión de la desidia y la vagancia... pues lo más probable es que te pases tres meses paseándote por el mundo sin un botón, y para muestra, nunca mejor dicho, un botón (o no, me he liao):
Caminín y su falta de botón, bien señalizada para que se vea bien. Al fondo, el Duomo milanés.
Luego puede pasar que ese sopor que te ha impedido coser un simple botón durante tanto tiempo, haciéndote andar por la vida desaliñada y descuidada se vaya de golpe, y que se junte con otros factores (que son, en mi caso, intrínsecos a la persona). Véase:
-Estás como las maracas de Machín, y a ti el abrigo gris te gusta mucho, pero eso de no llevar colorinchis, como que se te hace un tanto aburrido.
-Ya tienes una edad, y en tu versión 3.0 ya no te da vergüenza ná.
-Posees una cantidad ingente de botones de miles de colores, formas y tamaños, has llegado a desarrolar una adicción tal que se ha convertido en algo que roza casi la falta de ética vital. Está clarinete, algo hay que hacer con ellos, tienes que darles salida para evitar la vergüenza propia y ajena (con ajena me refiero a la que experimenta tu madre cada vez que vuelves a casa con una bolsa llena de más botones, "hija, vale ya, ¿no?").
-Se te ocurre cualquier chorrada como un piano, se te mete entre ceja y ceja, y sabes de buena tinta que ya solo te quedan dos opciones, o la haces o la haces (el caso es que aún se me hace raro escribir "solo" sin tilde, estos señores de la RAE me van a volver loca con tanto cambio).
-Ya que te has decidido a hacerlo, ¿para qué dejarlo para cuando tengas tiempecito?, no hombre no, eso se hace cuando más ocupada estás, cuando resulta que al día siguiente te mudas a vivir a otro país, para llevar los preparativos de última hora con calma, claro...
Y el resultado de mezclar todo eso, viene siendo básicamente éste:
Ahí en la solapa podéis también ver a mi querido rinoceronte de lunares, regalazo de Lucía que poseo y luzco orgullosa desde hace ya casi cuatro añazos, cómo pasa el tiempo madre mía.
Y con esto pongo rumbo a las Dinamarcas a terminar esos estudios que no terminé en su día, bien abotonada para no pasar frío, que los catarros se cogen por menos de nada y toda precaución es poca.
Intentaré de vez en cuando actualizar el blog desde el exilio, pero teniendo en cuenta que estando en mi casita donde tengo todo mi arsenal craft para crear cualquier cosa que se me pase por la cabeza las actualizaciones brillan por su ausencia, me da que tendré esto modo desierto durante unos 6 meses, si alguien ve pasar una de esas bolas de espinos que corren al viento que haga una captura de pantalla y que me la mande, que eso sí que lo publico.
Se os quiere,
Caminín expatriada.